Dormir, morir, soñar.
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Hoy me enteré de la muerte de un viejo amigo. Tenía mi edad, y unas ganas enormes de comerse el mundo.
¿Por qué suceden cosas así? tenía un montón de logros y una inmensa vida por delante.
La última vez que lo ví, me lo topé en la calle, hace ya un par de años. -¿Qué tal? -¿Cómo estás?… un apretón de manos, y seguimos nuestros caminos. Hoy su camino terminó. Se apagó, cerró los ojos y no volvió a abrirlos.
Me cuestra trabajo creerlo, quizá nunca lo sabré con certeza. Pero me recomforta pensar que, en algún lugar, en alguna parte, descansa alegremente.
Duerme ahora amigo. Y sueña.










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